Sin Escuelas Políticas hay una Falta de Cuadros en los Partidos / En opinión de Jesús Michel Narváez

Redacción MXPolítico.-Frente al avasallador poder y crecimiento de Morena, que virtualmente borró del mapa a los antes llamados partidos grandes: PAN, PRI y PRD, el futuro de estos es nebuloso y no se advierten vientos que lo despejen.

Para los tres, las elecciones el 2021, representan vivir o morir.

 

De los 13 gobiernos en juego en las elecciones concurrentes, en las que se elegirá a los 300 diputados federales, 520 locales y 846 presidentes municipales, 8 son del PRI, 3 del PAN, 1 del PRD y 1 Independiente.

El PRI, con sus gobiernos en Campeche, Colima, Guerrero, Hidalgo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas; el PAN con Aguascalientes, Baja California Sur y Chihuahua; el PRD con Michoacán y el Independiente con Nuevo León, enfrentan no solamente desgaste político de sus mandatarios sino la ausencia de nuevos rostros, líderes en sus entidades y comunidades.

¿Dónde están los nuevos cuadros?, pregunta el doctor Álvaro Arreola Ayala, titular del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

Una pegunta del todo válida.

Porque la visión hacia el futuro cercano, el 2021, muestra ausencia de políticos no contaminados.

Y más allá: para el 2024 no se vislumbra político opositor con prestigio, presencia y fuerza para competir con quien surja de las filas de Morena, en las que, como advierte Arreola Ayala tampoco hay figuras que mantengan el ritmo impuesto por Andrés Manuel López Obrador.

PERDIDOS ESPACIOS DE CAPACITACIÓN

¿Sería acaso el régimen de Luis Echeverría el último en propiciar una generación de jóvenes políticos?

Es la pregunta que surge al analizar los rostros de los que hoy están en el Poder Ejecutivo Federal y en los Gobiernos estatales.

Revisar cuidadosamente a los integrantes del gabinete presidencial lleva a una conclusión: con honrosas excepciones todos son “adultos mayores” o están por llegar a la edad para tener su tarjeta de pensión universal.

 

Lo mismo ocurre con los gobernadores que terminan sus gestiones el próximo año y en cuyas entidades sus partidos, en este caso PRI, PAN y PRD no han propiciado el nacimiento de una nueva clase política.

El PRI presumió que entre los años 2005 y 2011 surgieron “los nuevos rostros del priismo”.

Sí, allí estaban incluidos Javier Duarte de Ochoa, Roberto Borge Angulo, César Duarte Jáquez, Eugenio Hernández Flores, Humberto Moreira Valdés y Enrique Peña Nieto.

Con excepción del presidente Peña Nieto todos sus compañeros de partido que llegaron a gobernar simultáneamente, están en la cárcel y uno en fuga de la justicia federal y estatal de Chihuahua, mientras el de Coahuila es señalado de haber empeñado el estado para 100 años.

Con Luis Echeverría surgió una generación que alcanzó gobiernos. Carlos Armando Biebrich, José Murat Casab, Fidel Herrera Beltrán, Manlio Fabio Beltrones Rivera, Pedro Joaquín Coldwell, Joaquín Hendricks Díaz, Roberto Madrazo Pintado, entre otros.

Estos rostros se repitieron a lo largo de tres décadas. Pasaron de ser gobernadores y ocuparon curules en la Cámara de Diputados, escaños en la de Senadores y algunos de ellos, incluso, fueron fundadores de la entonces Asamblea Legislativa. Otros llegaron a Secretarías de Estado y algunos más se convirtieron en diplomáticos o funcionarios de dependencias tripartitas o descentralizadas.

 

EL ICAP Y LA RAFAEL PRECIADO

Durante décadas tanto el PRI como el PAN prepararon sus cuadros. Los dirigentes nacionales pensaban en el futuro.

El PRI pasó del ICAP, cuyo nacimiento se gestó en 1971, y en 1996 se convirtió en el ICADEP.

Quienes aspiraban a ser políticos profesionales debían pasar por la escuela de capacitación. Muchos de los que ejercieron cargos públicos pasaron por las aulas del tricolor.

Entre los personajes egresados de la 1ª generación se encuentra Beatriz Paredes Rangel, María de las Nieves García Fernández que posteriormente sería Dirigente del CEN, y Alma Carolina Viggiano Austria, ex Senadora de la República. De los profesores de la segunda generación están Patricio Chirinos Calero, quien fuera Gobernador del estado de Veracruz, Manuel Camacho Solís, aspirante a la Presidencia de la República y Comisionado para la Paz y la Reconciliación con Chiapas en el sexenio de Carlos Salinas, y Emilio Lozoya Thalmann, que fue Secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal con Salinas de Gortari.

 

Y los matriculados estudiaban las materias impartidas: Análisis de la Constitución, Otros partidos políticos y grupos de presión, Política Gubernamental, Política Internacional, y Estructura Económica y Social de México.

En la Fundación Rafael Preciado Hernández, el PAN cultivó hasta a un militante que llegó a ser Presidente de México: Felipe Calderón Hinojosa. Muchos de sus legisladores y de sus gobernadores y presidentes municipales se graduaron y alcanzaron los cargos públicos para los que fueron postulados.

Hoy tanto en el PRI como en el PAN hay desdén por enseñar a los jóvenes a profesionalizarse en política. Morena, recién nacido como partido y ya gobernante federal, tiene su escuela de cuadros dirigida por el académico John M. Ackerman.

TAMBIÉN LOS GRUPOS POLÍTICOS SON DÉBILES

Cuando menos por tres décadas se habló del “inexistente” Grupo Atlacomulco, formado por Isidro Fabela y conservado por Carlos Hank González y por el que pasaron los expresidentes de 10 administraciones.

De acuerdo con el investigador Jorge Toribio Cruz Montiel, el Grupo cobró fuerza con Isidro Fabela entre los años 1942-1945 y sus líderes han sido cuando menos siete gobernadores del Estado de México.

 

La familia Del Mazo sigue teniendo el control, dice Cruz Montiel y los señala: Alfredo del Mazo Vélez, Alfredo del Mazo González, Salvador Sánchez Colín, Arturo Montiel Rojas, Enrique Peña Nieto y ahora Alfredo del Mazo Maza.

Y aunque no menciona a Carlos Hank González –omisión o descuido-, las informaciones confirman que fue el “jefe de jefes” y que desde su inclusión en la política mexiquense fue factótum de decisiones importantes.

A Montiel Rojas, quien pretendió ser candidato presidencial en 2006 –derrotado por las informaciones de su cuantiosa fortuna- se le atribuye el actual liderazgo no sin responder al recién fallecido Alfredo del Mazo González, padre de quien gobierna ahora el Estado de México.

En los años 70’s, emergió el Grupo Sinaloa que terminó definiéndose como El “Chilorio Power” –sello del periodista Armando Rojas Arévalo- y cuyo jefe visible fue Ernesto Álvarez Nolasco, quien fungió como coordinador de comunicación social de Jesús Reyes Heroles cuando asumió la titularidad de la Secretaría de Gobernación, en la primera mitad del gobierno de José López Portillo.

Por los inicios de la década, Heriberto Galindo Quiñones, quien conjuntó al grupo, era el vocero de la extinta Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

A diferencia de los grupos políticos el inicio del Chilorio Power enfocó sus acciones a la comunicación. Así se sumaron al grupo Enrique Jackson Ramírez, David López Gutiérrez, Héctor Lie Verduzco, Pascual Cervantes Ojeda y Héctor Morales Corrales.

 

López Gutiérrez terminó su carrera de comunicador con Enrique Peña Nieto de quien fue su vocero y jefe de presa; Lie Verduzco fungió como principal asesor de comunicación de Emilio Gamboa; Héctor Morales alcanzó el éxito al ser nombrado director de Pronósticos Deportivos en el régimen de Ernesto Zedillo y Pascual Cervantes anduvo lo mismo en la Función Pública que en el Fovissste.

Todos, sin embargo, desarrollaron su carrera como comunicadores y Quiñones y López llegaron a ser diputados federales al igual que Jackson quien alcanzó la posición de senador, presidente de la Gran Comisión de la Cámara Alta, secretario de Seguridad Pública, presidente del PRI en el DF, director de Ruta 100, jefe delegacional y secretario de Gobierno.

Los tres fueron constantes aspirantes al gobierno de Sinaloa.

En los tiempos recientes, cuando los fundadores del Grupo adquirieron poder, personajes como Quirino Ordaz Coppel, amigo cercano de David López, logró la gubernatura de Sinaloa.

Los otros grupos: el Veracruz, fue arropado por Reyes Heroles y de él salieron gobernadores: Patricio Chirinos, Fernando Gutiérrez Barrios, Dante Delgado, Rafael Hernández Ochoa, Agustín Acosta Lagunes, Fidel Herrera Beltrán y Miguel Ángel Yunes Linares.

 

El Grupo Oaxaca, encabezado por José Murat Casab y quien contó con el respaldo de Luis Echeverría, pero no de Carlos Salinas de Gortari, quien le impidió gobernar su entidad en 1992.

Salinas, cuya elección de 1988 fue cuestionada y orilló al final del Colegio Electoral de la Cámara de Diputados –última ocasión en funcionar- a confirmar el triunfo gracias a las gestiones y acuerdo de Murat con las fuerzas de oposición –pobladas de expriístas que reclamaban el triunfo de Cuauhtémoc Cárdenas y conseguido su objetivo gritaba: “Me la debe, me la debe, me la debe” al referirse a la nominación en 1992, en la que Salinas se decantó por Diódoro Carrasco Altamirano.

El Grupo de Murat sostuvo su fuerza hasta que Ulises Ruiz, su sucesor, lo persiguió políticamente. Sin embargo, mantiene la influencia en los altos sectores políticos y prueba de ello es que su hijo, Alejandro, gobierna Oaxaca.

Hoy los grupos políticos –generalmente del PRI- que marcaron el rumbo de la política nacional, están en vías de extinción. No cuentan con posiciones más allá de algunos gobiernos estatales, escasos senadores y diputados federales y en los municipios y congresos locales también se encuentran mermados.

En el PAN, desde hace 25 años, Diego Fernández de Cevallos es, quizá, el peso más contundente en el partido. Sus reclamos y apoyos se sienten, se ven, están presentes. Haber logrado la candidatura presidencial en 1994 –año de la muerte de Luis Donaldo Colosio y el surgimiento del hasta ese entonces grisáceo servidor público hacendario, Zedillo Ponce de León- y conseguido 9,146.841 de votos le permitieron el segundo lugar de los tres candidatos participantes y lo catapultaron hasta ser llamado el “Jefe Diego”.

 

Luis H. Álvarez fue uno de los líderes del PAN que más ascendencia tuvo sobre sus correligionarios. Durante 40 años se destacó por su verticalidad y llegó a buscar la gubernatura de Chihuahua, que presumiblemente ganó en 1986; en 1958 fue candidato presidencial y lo derrotó Adolfo López Mateos.

Con todo y las derrotas, de haber sido acusado haber olvidado la doctrina del partido, haberlo abierto y entregado a los neopanistas Manuel Clouthier, Vicente Fox, Francisco Barrio Terrazas y Ernesto Ruffo Appel, mantuvo su liderazgo y de éste surgió una nueva generación de albiazules.

Y LOS NUEVOS ¿DÓNDE ESTÁN?

Los años pasaron y en los partidos políticos nacionales no surgieron nuevos rostros. En los locales, en cambio, se abrieron las puertas a los jóvenes que terminaron como diputados locales, federales y presidentes municipales.

 

Álvaro Arreola Ayala, integrante del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, establece que es preocupante observar cómo la clase política ha envejecido y no se miran nuevos rostros que convoquen al electorado a participar en los comicios de los tres niveles de gobierno.

Los Grupos están debilitados. Los institutos de capacitación son adorno y aunque oficialmente cuentan con recursos económicos, poco se sabe de sus actividades. Los viejos líderes han muerto y los nuevos apenas se foguean sin tener claro el camino de sus partidos. 

 

Autor: Jesús Michel Narváez 

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